Miles de jóvenes siguen desde la aldea la estancia del Papa en Sidney
La fe mueve montañas y no conoce de distancias físicas que frenen el ímpetu y la esencia del espíritu. Con esta filosofía por bandera los más de 5.000 jóvenes que se dieron cita en la aldea del Rocío han presenciado de forma paralela las vivencias acontecidas en la recién clausurada XXIII Jornada Mundial de la Juventud.
Un evento que por primera vez tenía su réplica diseminada en cuatro puntos estratégicos de España como Madrid, Navarra, Santiago de Compostela y El Rocío. El objeto no era otra que brindar a los jóvenes la posibilidad de vivir las experiencias que presiden unas JMJ y profundizar en las raíces y sentimientos que mueven el cristianismo. Para tal fin el Rocío han acogido una densa programación de charlas y talleres que se han venido desarrollando en estos cinco días de jornadas cuya organización ha recaído en las Diócesis del Sur que, a tenor de los hechos, han llevado a cabo una sobresaliente labor.
Pero no sólo de jóvenes provenientes de toda Andalucía se compone la viña del señor, de forma que muchos feligreses de todas las edades quisieron impregnarse de este ambiente de confraternización con Cristo. Hecho que propició el que un gran número de visitantes se sumasen a la vigilia y posterior homilía que se celebraría en Sydney y que se retransmitiría en tiempo real hasta la misma aldea. De esta manera la explanada entre el templo religioso y las marismas se encontraba tapizada de feligreses, todo ello a pesar del notable cansancio acumulado y la extenuación propia de quien demanda horas de sueño. Una nimiedad que los jóvenes solventaron apostando sus sacos de dormir sobre las arenas almonteñas y dando descanso a un cuerpo expectante de que comenzase la homilía.
A la media noche se procedía a dar comienzo a la Vigilia de Oración entonada por las voces de un nutrido plantel de grupos andaluces de música religiosa como Ixcís, 180 Grados, Tierra Esperanza, Brotes de Olivo, Eumelia y Jerusalén y los cantautores Almudena y Pedro Sosa, quienes a golpe de música fueron entonando plegarias ampliamente coreadas por el público o canciones comprometidas socialmente cuyas letras denunciaban a voz en grito la situación de pobreza que asfixia África o se alineadas con aquellos castigados por la sociedad, la injusticia y el olvido.
Para alcanzar a los miles de congregados la organización ubicaba dos pantallas en las alas del escenario del concierto donde posteriormente se habría de proyectar la homilía de SS. Benedicto XVI. Una tercera se encontraba en el ala derecha de la fachada principal del santuario de la Blanca Paloma a fin de brindar señal a los jóvenes que no podían acceder a sendas pantallas a pie de las marismas, las cuales se encontraban atestadas de personas. Ya en los intermedios de los conciertos se producían fugaces conexiones con Sydney, mientras una legión de voces coreaba al Papa, que en aquellos instantes circulaba por las calles Australianas.
Sobre las 2,30 de la madrugada comenzó la homilía oficiada por SS. Benedicto XVI con continuas alusiones hacia los nuevos mensajeros de la iglesia y esas voces que asumirán la labor de nuevos apóstoles. Precisamente Benedicto acababa su oratoria señalando que, "ahora que nos preparamos para adorar al Santísimo Sacramento en el silencio y en la espera, os repito las palabras que pronunció la beata Mary Mackillop cuando tenía precisamente veintiséis años: "Cree en todo lo que Dios te susurra en el corazón". Creed en la fuerza del Espíritu de amor", unas palabras que calaban en los fieles y que sintetizaban el mensaje y el objetivo troncal de estas jornadas.
Pero cuando la explosión de júbilo tuvo su culmen fue en el momento en que el Papa anunciaba a través de las imágenes que las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud desembarcarán en Madrid. Una nueva que oficializaba su Santísima Santidad y que confirmaba las previsiones que apuntaban a que la cita del 2011 de la comunidad religiosa se trasladará hasta la capital de España. Una cita pastoral en la que a buen seguro no faltará gran parte de los jóvenes que en la jornada del sábado se desplazaron hasta la aldea. Pedro Carrasco, Vicario Episcopal para la celebración de la Fe y encargado en las jornadas de la parte evangelizadora, se congratuló del éxito de participación cosechado en las jornadas y del desarrollo organizativo que se ha tenido que llevar a cabo en tan sólo tres meses.
Un evento que por primera vez tenía su réplica diseminada en cuatro puntos estratégicos de España como Madrid, Navarra, Santiago de Compostela y El Rocío. El objeto no era otra que brindar a los jóvenes la posibilidad de vivir las experiencias que presiden unas JMJ y profundizar en las raíces y sentimientos que mueven el cristianismo. Para tal fin el Rocío han acogido una densa programación de charlas y talleres que se han venido desarrollando en estos cinco días de jornadas cuya organización ha recaído en las Diócesis del Sur que, a tenor de los hechos, han llevado a cabo una sobresaliente labor.
Pero no sólo de jóvenes provenientes de toda Andalucía se compone la viña del señor, de forma que muchos feligreses de todas las edades quisieron impregnarse de este ambiente de confraternización con Cristo. Hecho que propició el que un gran número de visitantes se sumasen a la vigilia y posterior homilía que se celebraría en Sydney y que se retransmitiría en tiempo real hasta la misma aldea. De esta manera la explanada entre el templo religioso y las marismas se encontraba tapizada de feligreses, todo ello a pesar del notable cansancio acumulado y la extenuación propia de quien demanda horas de sueño. Una nimiedad que los jóvenes solventaron apostando sus sacos de dormir sobre las arenas almonteñas y dando descanso a un cuerpo expectante de que comenzase la homilía.
A la media noche se procedía a dar comienzo a la Vigilia de Oración entonada por las voces de un nutrido plantel de grupos andaluces de música religiosa como Ixcís, 180 Grados, Tierra Esperanza, Brotes de Olivo, Eumelia y Jerusalén y los cantautores Almudena y Pedro Sosa, quienes a golpe de música fueron entonando plegarias ampliamente coreadas por el público o canciones comprometidas socialmente cuyas letras denunciaban a voz en grito la situación de pobreza que asfixia África o se alineadas con aquellos castigados por la sociedad, la injusticia y el olvido.
Para alcanzar a los miles de congregados la organización ubicaba dos pantallas en las alas del escenario del concierto donde posteriormente se habría de proyectar la homilía de SS. Benedicto XVI. Una tercera se encontraba en el ala derecha de la fachada principal del santuario de la Blanca Paloma a fin de brindar señal a los jóvenes que no podían acceder a sendas pantallas a pie de las marismas, las cuales se encontraban atestadas de personas. Ya en los intermedios de los conciertos se producían fugaces conexiones con Sydney, mientras una legión de voces coreaba al Papa, que en aquellos instantes circulaba por las calles Australianas.
Sobre las 2,30 de la madrugada comenzó la homilía oficiada por SS. Benedicto XVI con continuas alusiones hacia los nuevos mensajeros de la iglesia y esas voces que asumirán la labor de nuevos apóstoles. Precisamente Benedicto acababa su oratoria señalando que, "ahora que nos preparamos para adorar al Santísimo Sacramento en el silencio y en la espera, os repito las palabras que pronunció la beata Mary Mackillop cuando tenía precisamente veintiséis años: "Cree en todo lo que Dios te susurra en el corazón". Creed en la fuerza del Espíritu de amor", unas palabras que calaban en los fieles y que sintetizaban el mensaje y el objetivo troncal de estas jornadas.
Pero cuando la explosión de júbilo tuvo su culmen fue en el momento en que el Papa anunciaba a través de las imágenes que las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud desembarcarán en Madrid. Una nueva que oficializaba su Santísima Santidad y que confirmaba las previsiones que apuntaban a que la cita del 2011 de la comunidad religiosa se trasladará hasta la capital de España. Una cita pastoral en la que a buen seguro no faltará gran parte de los jóvenes que en la jornada del sábado se desplazaron hasta la aldea. Pedro Carrasco, Vicario Episcopal para la celebración de la Fe y encargado en las jornadas de la parte evangelizadora, se congratuló del éxito de participación cosechado en las jornadas y del desarrollo organizativo que se ha tenido que llevar a cabo en tan sólo tres meses.
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